Walter Rodríguez descubrió que un hombre estaba acosando a su hija, de 11 años, a través del servicio de mensajería de WhatsApp, en Buenos Aires (Argentina). Decidió seguir la conversación, haciéndose pasar por ella, y arregló una cita con el acosador. Cuando se dio el encuentro, Rodríguez le dio una golpiza y luego publicó las fotografías del hombre ensangrentado en redes sociales.





El padre de la menor fue acusado por lesiones personales, mientras que el hostigador debe responder por el delito de grooming pues en Argentina la ley contempla que quienes cometan este tipo de actos se verán expuestos a penas de entre seis meses y 4 años de cárcel.

Según el relato del padre, su hija recibió fotos con contenido sexual y mensajes intimidatorios en los que el acosador le pedía imágenes en ropa interior. 

Dichos comportamientos hacen parte de una modalidad de ciberacoso a menores de edad conocida como ‘grooming’, que consiste en acercarse a menores de edad a través de redes sociales o medios digitales para cometer un delito sexual en contra de ellos. Viviana Quintero, coordinadora de TIC e infancia de Red Papaz, explica que los acosadores entablan una relación de amistad para luego solicitarles información de tipo sexual.

Estas situaciones pueden llevar a que se presenten casos más graves como la pedofilia, pornografía, trata o explotación infantil. 

De acuerdo con la Dijin, se estima que en promedio son analizadas 300 URL con contenido sexual infantil mensualmente en Colombia. Desde 2012 se han logrado bloquear y analizar 15.715 direcciones web.

¿Qué hacer entonces para evitar que los niños sean víctimas de este tipo de abusos? ¿Cómo reaccionar en caso de descubrir un episodio?

fuente: el tiempo