Son días complejos para Uber. La semana pasada, uno de sus carros autónomos mató a una persona en Arizona (EE.UU.) y ahora se conoció que la empresa saldrá de varios mercados del sudeste asiático y entregará sus operaciones a Grab, su mayor competidor en esta región.




“Uno de los peligros potenciales de nuestra estrategia global es que trabemos batallas en demasiados frentes con muchos competidores. Esta transacción nos ofrece una posición para competir enfocados, y con verdadero peso, en mercados en los que ya operamos, a la vez que nos da porciones importantes del negocio en mercados en donde estamos”, dijo Dara Khosrowshahi, CEO de Uber, sobre la venta a Grab.

A cambio de entregar sus operaciones de transporte y domicilios en Camboya, Indonesia, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam, Uber tendrá 27,5 % de la participación en Grab y Khosrowshahi obtendrá un puesto en la junta directiva de esta compañía.

Uber entró en el sudeste asiático en 2013 y, desde entonces, las dos compañías se enredaron en una batalla por estos mercados, que incluyen algunas de las ciudades más pobladas del planeta, en donde se registran con crecimientos sostenidos en adopción de telefonía móvil inteligente. De acuerdo con cifras reportadas por el diario The Wall Street Journal, esta competencia le ha costado unos US$200 millones anuales a Uber. La empresa norteamericana ha incurrido en gastos por el orden de US$10.700 millones desde su fundación, nueve años atrás, según información de Bloomberg.

“La adquisición de hoy marca el comienzo de una nueva era. La compañía combinada es líder en eficiencia de costos y plataforma en la región”, dijo Anthony Tan, CEO de Grab. Esta empresa, con sede en Singapur, fue fundada en 2012 y originalmente ofrecía tomar taxi y pagarlo en efectivo, como las aplicaciones de taxis que funcionan en Colombia. Luego añadió carros privados y motocicletas a su oferta de servicios y también diversificó sus medios de pago para incluir billeteras digitales, que permiten transferencias entre usuarios. Hoy incluye también la posibilidad rentar bicicletas. De acuerdo con la compañía, los usuarios de Grab realizan unos cuatro millones de viajes a diario a través de la aplicación.

Grab cuenta con presencia en 191 ciudades de esta región y sus inversiones privadas le han dado una valuación de mercado de unos US$6.000 millones.

La salida del sudeste asiático pone en cuestión la habilidad de Uber para negociar e imponerse por encima de rivales fuertes en algunas de las regiones más dinámicas en uso de nuevas tecnologías.

Esta es la segunda salida de Asia para la compañía, que ya había hecho una jugada similar en China, en donde le vendió sus operaciones a Didi Chuxing, su principal competidor en este país. La compañía también negoció su salida de Rusia en 2017.

Ahora, en justicia, el sudeste asiático presenta una amplia variedad de retos en temas de movilidad, no sólo por la demanda en bruto de usuarios, sino porque cada mercado tiene sus particularidades como el altísimo costo de los vehículos (Singapur), la abundancia de taxis (Bangkok), así como la enorme popularidad de las motos (Vietnam).

Y también está el hecho que la competencia suele ser mejor, o más rápida, que Uber. Por ejemplo, Grab tiene un año más de operaciones en la región por encima de su par norteamericano, y entró al sector de los viajes en motocicleta casi un año y medio antes de que Uber lo hiciera.

fuente: el espectador