Samsung presentó este domingo su nueva generación de dispositivos de la línea S, Galaxy S9 y S9 +. Los equipos, en 5,8 y 6,2 pulgadas, son la punta de lanza de la compañía surcoreana en el competido mercado de la telefonía móvil, cuyos mayores representantes se reúnen esta semana en Barcelona (España) para el World Mobile Congress.




En un mercado que quizá pueda estar algo sobrepoblado de opciones, pero que sigue mostrando muestras de crecimiento y dinamismo, uno de los puntos que concentra la mayor competencia e innovación actual es la cámara, que progresivamente se ha transformado en una de las principales herramientas de comunicación masiva: no se trata tanto de fotografía documental, sino de transmitir personalmente, incluso íntima, utilizando tecnología que podría dar para mucho más que sólo selfies y filtros con cara de perro.

“La tecnología crea las condiciones perfectas para la innovación y el cambio. Pero sobreestimamos el impacto de las empresas de tecnología: no son las compañías las que cambian el mundo, sino las personas”, dijo DJ Koh, el ejecutivo responsable de la división de comunicaciones móviles de Samsung. Y agregó: “Uno de los cambios más importantes que vemos hoy es cómo las imágenes están reemplazando las palabras como el medio de expresión en dispositivos móviles. La característica más importante de un teléfono hoy no es hacer llamadas, sino ser el vehículo de expresión de las personas mediante fotos, videos y emojis”.

Quizá el punto más relevante en esta generación de teléfonos es lainclusión de aperturas variables para la cámara trasera (el S9+ tiene dos de éstas). Esto significa que el dispositivo realiza una medición inteligente de la luz con la que cuenta el usuario y decide si dispara con un f/1.5  o f/2.4. La primera es una apertura considerablemente amplia, si se tiene en cuenta que la mayoría de teléfonos cuenta con, máximo, f/1.8; de hecho, una amplia gama de lentes profesionales con muy buena luminosidad emplea esta misma apertura. Samsung asegura que es la mejor apertura en un teléfono móvil.

En palabras simples, esta característica significa que el usuario tendrá la posibilidad de reducir aún más las posibilidades de fotos movidas o con poca resolución cuando se encuentra en condiciones mediocres o malas en términos de luz. Falta probar en el terreno cómo opera en condiciones reales la apertura variable, pero ésta es una de las novedades técnicas más atractivas de la cámara (y del teléfono en general), que bien puede traducirse en una diferencia notable para el usuario, y no sólo ser una linda línea de mercadeo.

Al igual que el Note 8, el S9 + viene con una configuración de doble cámara trasera, con un lente angular y un teleobjetivo (26 mm y 52 mm), en una combinación que ha ido ganando popularidad al interior de la industria. Las dos cámaras traseras del S9 + tienen estabilización óptica de imagen, así como la apertura variable, lo que lo convierte en el teléfono más capaz, en términos de fotografía, en la línea de Samsung y quizá uno de los teléfonos más avanzados en fotografía.

Tener más lecturas de luz para adaptar la apertura significa más entrada y manejo de datos. De acuerdo con pruebas de Samsung, los nuevos S9 y S9 + pueden manejar hasta cuatro veces más datos en lo que tiene que ver con fotografía. Esto gracias al uso de un sensor de imagen mejorado, el buen desempeño que prometen los procesadores (Snapdragon 845 y Exynos 9810) y el uso de 4 y 6 GB de memoria en RAM (en S9 y S9 +, respectivamente).

La experiencia de la cámara  también incluye un nuevo modo de video en baja velocidad que llega a capturar hasta 960 cuadros por segundo. “El modo de slow motion es uno de los más populares en los teléfonos. Pero esta vez tenemos súper slow motion. Un video de 0,2 segundos, que captura un parpadeo por ejemplo, puede extenderse hasta seis segundos con nuestra tecnología”, dijo Jonathan Wong, director de Mercadeo de Producto, durante la introducción de los teléfonos en Barcelona. Por cierto, luego de una captura en este modo, el teléfono añade automáticamente música al video.

Como tantos otros fabricantes, Samsung también tiene su propia apuesta en el reino de los asistentes virtuales, que en este caso se llama Bixby. También como otros fabricantes, este producto no opera a la perfección. La visión de la compañía, al igual que  sucede con otros competidores, es convertir este servicio en una ayuda fundamental en la vida de los usuarios. En su nueva versión, Bixby integra reconocimiento de imágenes y procesamiento de texto para, por ejemplo, identificar qué alimento tiene en frente una persona y mostrar información relevante, como recetas, conteo de calorías…

La funcionalidad de estas herramientas es un punto en el que la industria en general debe mejorar. Ahora, su inclusión en dispositivos que van desde neveras y lavadoras, pasando por parlantes inteligentes, tal vez supone la mejor forma de acelerar la madurez de esta tecnología y, con ella, entregar las promesas de conectividad ilimitada mediante voz y servicios de búsqueda a través del procesamiento de imágenes en tiempo real, por ejemplo.

En términos de batería, los nuevos S9 conservan las características de la línea anterior, con 3.500 mAh para el S9 + y 3.000 mAh para el S9. Para ofrecer un punto de comparación, el Note 8 (que cuenta con 6,3 pulgadas de pantalla), tiene una pila de 3.300 mAh.

La compañía surcoreana también incluye en los nuevos S9 la posibilidad de animar emojis con los gestos faciales de la persona, uno de los usos centrales de la tecnología de reconocimiento facial introducida con bombos y platillos por Apple en el iPhone X. Pero, a diferencia de Apple, Samsung enfatiza en la posibilidad de compartir estas breves animaciones (llamadas acá AR Emoji) en plataformas de terceros; la compañía detrás del iPhone sólo permite enviar sus animoji a través de iMessage, que se usa ampliamente en Estados Unidos y más bien poco en cualquier otro lado.

Ahora, no se trata sólo de animar emojis mediante reconocimiento facial, sino también de crear y personalizar un emoji que se parezca al usuario. Durante una demostración en vivo, este modo parece de fácil uso y promete horas de diversión para los usuarios, principalmente por la posibilidad de compartir emojis animados a través de plataformas como Whatsapp y Messenger de Facebok.

En diseño, los teléfonos continúan con la misma línea y lenguaje del S8y, en general, con una de las tendencias más fuertes en toda la industria. En pocas palabras, se trata de maximizar el espacio que ocupa la pantalla, reduciendo al máximo los biseles o el área para botones físicos. La idea de fondo es ofrecer una experiencia de inmersión en el contenido del display, que sigue siendo un Super AMOLED curvo. Samsung es ampliamente reconocido por fabricar algunos de los displays con mejor factura del mercado y la curvatura de la pantalla es una de la claves en diseño de estos equipos. Por cierto, buenas noticias: el puerto de audio sigue existiendo, así que no hay necesidad de depender del audio a través de Bluetooth, un protocolo que sigue siendo una obra en construcción, por decir lo menos.

La empresa ya ha trabajado con otros medios de autenticación biométrica, aparte de la huella, como la lectura de iris. A diferencia de competidores como Apple (que basó toda la seguridad y acceso del iPhone X exclusivamente en el reconocimiento facial), Samsung integra ahora las tres tecnologías como parte de la oferta de servicios de verificación de identidad en la nueva línea S9. El sensor de huella ahora se ubica debajo de la cámara, de paso.

En este frente, de hecho, el fabricante surcoreano combina tanto el barrido de iris, como el reconocimiento facial, para garantizar un acceso pronto y seguro al teléfono; esta función es conocida como intelligent scan.

Los nuevos teléfonos vienen con una capacidad de almacenamiento de 64, 128 y 256GB, además de una ranura para Micro SD que ahora soporta hasta 400GB.

Estos dispositivos estarán en preventa en Colombia a partir del 16 de marzo. En cuanto a los precios, los nuevos equipos estarán en la misma línea del Note 8. 

*Viaje por invitación de Samsung.

fuente: el espectador