Comienza con un mensaje de texto con información de servicios de noticias, redes sociales y hasta de la embajada de Estados Unidos. Los textos vienen acompañados de enlaces maliciosos que al ser abiertos por el usuario permiten la instalación del software Pegasus.

Una vez instalado, se logra un monitoreo y seguimiento minucioso del dispositivo: desde las llamadas y los mensajes de texto hasta los correos electrónicos, contactos y calendarios. Incluso es posible acceder al micrófono y la cámara del teléfono.

Esta es la forma en la que opera este programa que fue fabricado por la empresa israelí, NSO Group, y que según sus creadores es vendido a los gobiernos con la condición de que sea usado para combatir a terroristas o grupos criminales.

Sin embargo, el diario The New York Times publicó este lunes un informe en el que señala que el gobierno de México lo habría usado para espiar a defensores de derechos humanos, periodistas y activistas anticorrupción de ese país. La investigación periodística fue rechazada por la presidencia del país, argumentando que no existe prueba alguna de dicho espionaje

Entre los afectados se encuentran Juan Pardinas, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad, quien redactó e impulsó la legislación anticorrupción apodada Ley 3de3; Carmen Aristegui, una de las periodistas más reconocidas de ese país; Carlos Loret de Mola, presentador de televisión; y Mario Patrón, Stephanie Brower y Santiago Aguirre, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro.

De acuerdo con el informe, las estrategias usadas para cada víctima fueron personalizadas. “Llegaron a los objetivos por medio de mensajes diseñados para inspirar pánico y conseguir un acceso rápido a los teléfonos celulares. En el caso de Carmen Aristegui, un operador se hizo pasar por la embajada de Estados Unidos en México y le imploró darle clic en un enlace para resolver un supuesto problema con su visa. La esposa de Pardinas, el activista anticorrupción, recibió un mensaje en el que le ofrecían pruebas de que su marido tenía un amorío”, señala el reportaje.

Llegaron a los objetivos por medio de mensajes diseñados para inspirar pánico y conseguir un acceso rápido a los teléfonos celulares

La compañía señaló que una vez se otorga la licencia del programa, que no deja rastros del hacker que lo utilizó, no tienen forma de saber cómo se utilizan las herramientas espías. De hecho, solo cobran a sus clientes de acuerdo con el número total de objetivos a vigilar. “Para espiar a diez usuarios de iPhone, por ejemplo, el fabricante cobra 650.000 dólares, además de la cuota de instalación de 500.000 dólares”.

El laboratorio de investigación Citizen Lab descubrió que Pegasus explotaba una vulnerabilidad de seguridad inédita en el sistema operativo iOS. “Básicamente, es lo mejor que hay”, dijo a ‘The New York Times’ el investigador Bill Marczak.

Según la agencia de noticias AFP, el grupo de activistas presentó ante la Procuraduría General de la República una denuncia por delitos de acceso ilegal a comunicaciones privadas y a sistemas, «más los delitos que se acumulen», explicó Luis Fernando García, director de la organización Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), una de las responsables de la investigación. Los denunciantes han documentado 76 casos de intento de infección con el malware denominado Pegasus, ocurridos entre enero de 2015 y julio de 2016.

fuente : el tiempo