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El que todo agradece, todo merece

El que todo agradece, todo merece

¡Gracias, gracias, gracias! Un señor era ciego de un ojo; Como comúnmente se dice, el hombre era tuerto. Entonces todos los días se quejaba con Dios: “¡Dios!, ¡Dios! … ¿por qué a mí?” “Dios… ¿qué estaré pagando para que me castigues así?” “Por favor… no quiero ser...
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